Muchas personas que inician un camino en el mundo de la espiritualidad llegan a la conclusión de que es mejor no tener deseos, y esto está bien si para ellos es realmente así y lo viven con coheréncia y autenticidad. El problema es cuando no es así y lo consideramos correcto sólo desde la mente sin permitirnos sentir y validar lo que sentimos. Aquí es cuando pretendemos caminar sólo con una pierna y evitar andar cojos. Entonces empezamos una lucha entre lo que consideramos que es más correcto y espiritual de lo que no lo es y como consecuencia acabamos experimentando un sentimiento de vacío e impotencia.

En mi experiéncia he llegado a la conclusión de que en estos casos es bueno marcarse metas y objetivos pero sin olvidarse del presente. Es decir, vivir sin aferrarse a ellos y soltándolos. De esta forma evitamos la ansiedad que produce la necesidad de tener el control absoluto de nuestras vidas y damos espacio a aquello que pueda surgir en el futuro.

 

“No hay nada de malo en esforzarse por mejorar tu situación de vida. Puedes mejorar tu situación de vida, pero no puedes mejorar tu vida. Ya es total, completa, perfecta. Tu situación de vida está compuesta por tus circunstancias y experiencias. No hay nada de malo en marcarse objetivos y en esforzarse por lograr cosas. El error consiste en sustituir con eso el sentimiento de vida, de Ser. Y el único punto de acceso al sentimiento de vida es ahora. Si te centras en los objetivos y olvidas el ahora, eres como un arquitecto que no presta atención a los cimientos del edificio pero pasa mucho tiempo trabajando la superestructura.
Por ejemplo, mucha gente espera que le llegue la prosperidad, pero la prosperidad no puede llegar en el futuro. Cuando honras, reconoces y aceptas plenamente tu realidad presente – dónde estás, quién eres y lo que estás haciendo ahora mismo-; cuando aceptas plenamente aquello de lo que dispones, entonces agradeces lo que tienes, agradeces lo que es, agradeces Ser. La verdadera prosperidad es sentirte agradecido por el momento presente y por la plenitud de la vida ahora mismo. No puede llegar en el futuro. Más adelante, con el tiempo, esa prosperidad se manifestará de diversas formas.”

Eckhart Tolle
“El poder del ahora”.

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *